El burilico (Xylopia ligustrifolia), especie que hace menos de dos décadas estuvo a punto de desaparecer en la ciudad, produjo semillas
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El burilico, árbol en riesgo de extinción en Cali, volvió a florecer y producir semillas en el Humedal de la Babilla. Una iniciativa de cuidado que se adelanto desde la autoridad ambiental ayudo a conservarlo.
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El logro es el resultado de más de 20 años de trabajo ininterrumpido: seis años de pruebas para lograr su germinación, un año de cuidados en el Vivero Distrital y 11 años desde que uno de los ejemplares fue sembrado en el humedal.
Hoy, ese mismo árbol floreció y entregó sus primeros frutos, convirtiéndose en un símbolo de esperanza y de compromiso de los caleños con su biodiversidad.
De un ejemplar a más de 400 árboles en la ciudad
Hace poco más de 20 años, un censo arbóreo reveló que en la zona urbana de Cali apenas sobrevivía un único burilico, ubicado dentro del Vivero Distrital.
Su reproducción parecía imposible, ya que sus semillas dependen de la interacción con aves para germinar. Sin embargo, la persistencia de los jardineros y técnicos del Dagma permitió revertir el destino de esta especie.
Actualmente, Cali cuenta con más de 400 individuos repartidos en distintos puntos de la ciudad. Uno de ellos, en el Humedal de la Babilla, ya está produciendo semillas, mientras que otro, en la Universidad del Valle, se encuentra en plena etapa de floración.
Los cuiadores del árbol
El proceso de recuperación ha tenido dos protagonistas a quienes en el Dagma llaman cariñosamente “los Carlos”. Se trata de Carlos Valencia, jardinero que logró germinar la especie tras seis años de ensayos, y Carlos Ferry, responsable de sembrar hace 11 años el árbol que hoy entrega semillas. Ambos han dedicado su vida a la búsqueda, reproducción y cuidado de este patrimonio natural.
Lina Marcela Botía Muñoz, subdirectora de Ecosistemas y Umata, acompañó la recolección de semillas y destacó la trascendencia del hecho:
“La floración del burilico y la producción de sus frutos no solo es un espectáculo visual. También es un símbolo de esperanza y un recordatorio del compromiso de Cali con la protección de su biodiversidad”.
Un esfuerzo que continúa
Aunque la actual temporada seca no permite grandes jornadas de siembra, los equipos concentran sus esfuerzos en la reproducción de especies y en la recolección de semillas para futuras siembras. Además del burilico, se trabaja en la recuperación de otros árboles en riesgo, como el manteco y el caracolí, todos parte fundamental del ecosistema caleño.