Leonardo Morales, padre del soldado, asegura que lo pusieron de carne de cañón.
Gerson Alejandro Morales era un joven que vivía en la localidad de Ciudad Bolívar y que murió el pasado 31 de julio en medio del conflicto de Ucrania con Rusia, durante un ataque con drones.
Gerson viajó a Ucrania el 29 de junio y el 2 de julio firmó un contrato con una empresa que decía trabajar con el gobierno del país europeo. Seis días después, el 8 de julio, ya estaba saliendo en misión de combate. Volvió a salir el 13 de julio y la última vez fue el 31 del mismo mes: «Desafortunadamente, es ahí donde perece él», relata Leonardo Morales, su padre, en el noticiero de Alerta Bogotá.
Según Leonardo, a su hijo le dijeron que tendría una etapa de entrenamiento antes de entrar en combate, pero esa promesa no se cumplió, razón por la que, al poco tiempo de llegar a Ucrania, se arrepintió.
«Desafortunadamente, a él le hacen una promesa económica y él sabía que iba para un conflicto, pero le dijeron que lo iban a entrenar por dos meses y todo, pero no le cumplen con ninguna de esas condiciones», cuenta el padre. «A él le habían prometido un sueldo, mientras lo entrenaban, de 12 millones de pesos, y si se salía a primera línea, 20 millones de pesos, y resulta que las cosas no son así».