La Secretaría de Salud del Quindío confirmó que se llevó a cabo una reunión entre la Nueva EPS, la Agencia Interventora y directivos de clínicas de la región, con el fin de encontrar soluciones a la crisis en la prestación de servicios de mediana y alta complejidad.
Carlos Alberto Gómez Chacón, secretario de Salud departamental, explicó que la principal dificultad radica en el cierre de servicios en la Clínica Sagrada Familia, la Clínica San Rafael y el Hospital San Juan de Dios. Esta situación ha dejado a cientos de usuarios sin acceso a cirugías programadas y consultas externas.
“Se lograron establecer unos acuerdos iniciales con la Clínica San Rafael, que analizará el caso junto con Risaralda para definir cómo solventar las acreencias que existen entre el operador y la EPS”, señaló Gómez.
En el caso de la Clínica Sagrada Familia, el funcionario aclaró que hay diferencias en las cifras de los pagos. Según la EPS, el compromiso era girar 22 mil millones de pesos en agosto, de los cuales ya se transfirieron 16.700 millones el 8 de ese mes y se espera que este viernes lleguen 5 mil millones adicionales. “Hay un malentendido de pronto en cifras, por lo cual se reunirán en Bogotá para sanear la información”, indicó.
Respecto al Hospital San Juan de Dios, también se presentan discrepancias en los valores reconocidos. El centro asistencial ya actualizó sus cuentas y espera un giro adicional este fin de semana para poder continuar con su operación. “Si no se generan pagos esta semana, el próximo mes estaría sin los recursos necesarios para funcionar”, advirtió el secretario.
La Gobernación también analiza la posibilidad de ampliar la red con Avidanti, aunque esta depende de la situación financiera que enfrenta la entidad en Caldas.
Gómez Chacón alertó que la crisis no solo afecta al Quindío, sino también a Risaralda y Caldas, lo que dificulta remitir pacientes a otras ciudades. Además, criticó la falta de efectividad de las mesas de conciliación creadas para resolver las deudas entre EPS y prestadores.
“Se han convertido en saludos a la bandera. No hay concertación real y los acuerdos de pago son mínimos. El único damnificado es el usuario, que recibe tardías respuestas en citas, diagnósticos y tratamientos. En casos como oncología, muchos pacientes llegan ya con cáncer avanzado porque no se les atendió a tiempo”, afirmó.
El funcionario insistió en que la prioridad debe ser garantizar la atención de los usuarios y llamó tanto a la Nueva EPS como a las clínicas a asumir compromisos claros para evitar que la crisis escale.
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