martes, julio 21, 2026

Túlio Gómez y la magistral jugada contra la piratería de camisetas

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La estrategia del América de Cali que dejó fuera de juego a los falsificadores de camisetas.

Noticias Deportes.

La piratería en el fútbol es un fenómeno que ha afectado a clubes de todo el mundo, y el América de Cali no es la excepción. Sin embargo, en un giro inesperado y con una estrategia que podría calificarse de magistral, Tulio Gómez, máximo accionista del club escarlata, dejó en evidencia a quienes lucran de la falsificación de camisetas y provocó un golpe sin precedentes a los fabricantes de indumentaria ilegal.

Desde que comenzaron los rumores sobre la llegada de Juan Fernando Quintero al América de Cali, el mercado de camisetas piratas entró en ebullición.

Todo indicaba que Quintero, con su talento y jerarquía, portaría el dorsal 10, un número icónico en cualquier equipo de fútbol.

La ‘bomba’ de Quintero: expectativa, misterio y redes sociales al rojo vivo

A partir de esta suposición, la maquinaria de falsificación se puso en marcha, inundando el mercado con camisetas del América con el número 10 y el nombre de Quintero estampado en la espalda.

Los revendedores de productos no oficiales hicieron su agosto, convencidos de que estaban a punto de aprovechar un boom comercial. Pero lo que no sabían es que Tulio Gómez y la directiva del América de Cali tenían una carta maestra bajo la manga.

El inesperado giro: Quintero usará el número 8

En un anuncio oficial, el América de Cali confirmó la llegada de Juan Fernando Quintero, pero con un detalle que nadie esperaba: no usaría el dorsal 10, sino el número 8.

Este movimiento dejó en jaque a los fabricantes y vendedores de camisetas piratas, quienes ya habían producido miles de ejemplares con la numeración incorrecta.

Tulio Gómez, con su característico ingenio, no perdió la oportunidad de recalcar el golpe a los falsificadores. «¿Y ahora qué harán los piratas con las camisetas chiviadas marcadas con el #10? Los que la usen quedarán en evidencia de que utilizan una camiseta chivada!!«, publicó en sus redes sociales.

El movimiento no solo generó revuelo entre los aficionados, sino que también se convirtió en una lección de marketing y estrategia comercial.

La decisión de darle a Quintero el dorsal 8 no fue casualidad: además de confundir a los falsificadores, sirvió para promover la compra de camisetas oficiales, evitando que el club perdiera ingresos por la venta de indumentaria.

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