al medio TuBarco conoció una conmovedora historia de superación personal y resiliencia. Se trata Sofía Osorio que tras un accidente de tránsito casi pierde la vida y ahora cuenta afronta su vida con movilidad reducida.
Noticias Cali.
al medio TuBarco conoció una gran historia de superación en Cali. Sofía Osorio nunca imaginó que un día cambiaría su vida para siempre. Iba de parrillera en una motocicleta cuando un vehículo realizó un giro prohibido y las impactó de lleno.
El choque fue brutal. El golpe la lanzó por el aire y, al despertar, su realidad había cambiado para siempre.
«Me quebré la columna», recuerda con serenidad, aunque sus palabras pesan como una montaña. Los médicos le confirmaron lo impensable: había perdido la movilidad de sus piernas.
Pero dentro de la tragedia, ocurrió lo inesperado: su médula espinal no se cortó por completo. Su lesión era incompleta.
Sofía es originaria de Tumaco, y aunque su cuerpo quedó con esta lesión medular, su alma jamás se quebró.
La historia de su accidente se volvió viral, no solo por lo impactante, sino por el milagro que hoy representa su recuperación.
Con ocho tornillos y dos barras en su columna, su diagnóstico no era esperanzador. Le dijeron que probablemente no volvería a sentir sus pies. Sin embargo, Sofía no aceptó ese destino
«Yo la verdad siempre lo creí. Siempre creí que iba a volver a caminar», afirma.
El camino de la recuperación: gateando hacia un nuevo comienzo
Contra todo pronóstico, Sofía comenzó un proceso de rehabilitación. Día a día, centímetro a centímetro, empezó a gatear, a sentir, a fortalecer sus músculos.
“Yo ya soy muy buena gateando, ya estoy muy avanzada, y hasta me pongo peso encima para seguir mejorando”.
«Sentí mis pies por primera vez»
Su constancia la ha llevado a sentir nuevamente los cuádriceps, las rodillas, y recientemente… ¡los pies! Un día, tras una jornada intensa de ejercicios, sintió dolor en los pies mientras iba de regreso a casa. No era cualquier dolor: era una señal de vida, una prueba de que su cuerpo estaba despertando.
Detrás de cada historia de superación hay alguien que guía. En el caso de Sofía, ese alguien es Jorge, a quien ella llama su ángel. Él ha sido su entrenador, su motivador y quien le enseñó a «caminar con las rodillas, no con la cadera».
Jorge es director de JC, centro de acondicionamiento medular, allí atiende pacientes con trauma raquimedular de todas las ciudades de Colombia, no solo es un lugar de terapia física, sino que brinda ese acompañamiento emocional que necesita el paciente.
Pero más allá de la técnica, lo más poderoso ha sido la fe. Sofía lo dice con orgullo:
«Yo soy muy creyente en Dios y le pido que me guíe. Yo sé que voy a volver a caminar».
Sofía vive sola, pero no está sola. En el centro de rehabilitación ha encontrado una familia. Aunque al principio se aislaba, ahora se la pasa allí, rodeada de personas que creen en ella, que la apoyan, que la animan a seguir.
Cada semana, más personas llegan buscando la esperanza de volver a caminar. Y Sofía no solo la encontró, sino que la irradia, contagiando a otros con su fuerza, su sonrisa y su fe inquebrantable.