Ubicada en pleno centro histórico de Cali, la Calle de la Escopeta, cuyo nombre real es la Calle Sexta, es un sitio lleno de historia y curiosidades. Este recorrido nos permite conocer detalles y relatos que muchos caleños desconocen.
Noticias Cali
Uno de los lugares más emblemáticos de Cali es la Calle de La Escopeta, en pleno centro de Cali y a pocos metros del Buelvar del río su historia esconde riquezas de la antigua Colonia
Lea también:
Historia de la casa más icónica del barrio San Antonio en Cali
Durante la época hispánica, por esta calle pasaba la llamada «Sequia Grande», una importante fuente de agua de la que las viviendas se abastecían a través de pequeños canales.
Actualmente, algunas de estas antiguas construcciones han sido intervenidas, pero varias conservan su estilo arquitectónico. Si bien se las suele llamar «coloniales», en realidad datan de después de 1850, por lo que no pertenecen a la época colonial propiamente dicha, que finalizó en 1810.
El origen del nombre «Calle de la Escopeta»
Existen tres versiones sobre el origen del nombre de esta calle:
Forma de escopeta: Se dice que vista desde el aire, la calle tiene una forma similar a la de un arma de fuego. Su entrada ancha se asemeja al cañón de una escopeta, y a medida que avanza, se va estrechando, reforzando esta imagen.
Descubrimiento de escopetas: En 1986, durante unos trabajos de remodelación, se encontraron escopetas enterradas en la zona, lo que habría motivado el nombre.
Calle de los cazadores: La versión más lógica, según algunos historiadores, indica que la familia González Lloreda, residente de la calle, practicaba la cacería. Los domingos, antes de salir de caza, dejaban sus escopetas afuera de sus casas, lo que llevó a los transeúntes a referirse al sitio como la «Calle de la Escopeta».
Edificaciones Emblemáticas
Al final de la calle, en su parte más angosta, se encuentra una casona construida en 1850, año en el que muchas viviendas del sector fueron edificadas.
En la misma época, se levantó la casa del gobernador Mariano Ramos, cuyo nombre se inmortalizó en un barrio de la ciudad. Otra residencia destacada fue la del doctor Mario Caicedo, un médico prominente que impulsó la construcción de la Biblioteca del Centenario y la implementación de contadores de agua en Cali.
A lo largo del tiempo, la casona sirvió como sede de la SIC (Servicio de Inteligencia Municipal), albergó el colegio Benjamín Herrera y posteriormente se convirtió en oficinas administrativas del ingenio Manuelita.
al medio TuBarco y Cali Antiguo sieguen visibilizando historias de Cali