Humberto Arias volvió a repetir un gesto que ya había causado controversia en 2024, pese a que la ley prohíbe fumar en estadios.
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En la previa del clásico entre América de Cali y Deportivo Cali, disputado el domingo 7 de septiembre en el estadio Pascual Guerrero, el presidente del club azucarero, Humberto Arias, fue grabado encendiendo un puro en plena pista atlética. Lo más llamativo es que el registro fue realizado por el equipo de comunicaciones del propio Deportivo Cali, lo que provocó aún más reacciones cuando el material comenzó a circular en redes sociales.
Una acción que va contra la ley
El gesto de Arias no solo se interpretó como un acto ostentoso, sino también como una infracción a la Ley 1335 de 2009, conocida como la Ley Antitabaco, que prohíbe fumar en instalaciones deportivas abiertas o cerradas.
La norma establece que quienes incumplan estas disposiciones pueden enfrentar sanciones pedagógicas o económicas. Aunque rara vez se aplican en contextos futboleros, el hecho de que un dirigente lo haga de manera pública, y además desde la pista atlética, lo coloca en el centro de la polémica.
Críticas y cuestionamientos
La reacción de hinchas y medios no tardó en llegar. En redes sociales, la imagen del presidente encendiendo un puro antes del clásico fue duramente cuestionada. Muchos consideraron la escena como una muestra de desconexión con la realidad del club, que atraviesa una situación deportiva y financiera complicada.
Para otros, la polémica radica en el doble mensaje institucional: mientras al hincha común se le prohíbe ingresar con cigarrillos o fumar en el estadio, el presidente lo hace con total naturalidad, incluso bajo el lente del área de comunicaciones del club.
Un antecedente que se repite
No es la primera vez que Arias es protagonista de un episodio similar. En noviembre de 2024, también en la previa de un clásico vallecaucano, se le vio fumando en el estadio, lo que generó controversia y puso sobre la mesa la discusión sobre el cumplimiento de la Ley Antitabaco en escenarios deportivos.
En ese entonces, Arias justificó la acción diciendo que se trataba de una “cábala personal”, un ritual que acostumbraba realizar antes de partidos importantes. La repetición del hecho, ahora grabada y difundida oficialmente, reaviva el debate sobre la responsabilidad que debe tener un dirigente en el manejo de la imagen institucional.