Logró una hazaña no solo física, sino de visibilización social.
Noticias Colombia.
En una hazaña sin precedentes, la nadadora de ultra distancia Eva Buzo completó el sábado 21 de junio una travesía de más de 10 horas en las aguas del Pacífico colombiano. La atleta, abogada australiana de raíces albanesas, nadó más de 40 kilómetros desde Juanchaco hasta el malecón urbano de Buenaventura, cruzando lugares emblemáticos como Ladrilleros, La Bocana, Piangüita y el desafiante Paso del Tigre. Su jornada comenzó a las 2 de la madrugada, con una bendición religiosa y música del Pacífico que marcó el inicio de un recorrido cargado de simbolismo y determinación.
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Lejos de tratarse solo de una gesta deportiva, Eva Buzo dejó claro que su hazaña tenía un propósito social profundo: visibilizar la resistencia y dignidad del pueblo de Buenaventura. Invitada por la organización Open Society, la nadadora destacó que esta travesía fue un acto de homenaje a las comunidades que enfrentan la adversidad y buscan transformar su realidad desde la esperanza. Su paso por estas aguas no solo abrió rutas físicas, sino también caminos para el diálogo, la inclusión y el desarrollo comunitario.
La preparación para este reto no fue improvisada. Durante tres meses, Eva estudió minuciosamente las condiciones climáticas, corrientes oceánicas y escenarios logísticos. A ello se sumó una intensa preparación mental y física que le permitió enfrentar los retos de una travesía nocturna en aguas abiertas, marcada por la incertidumbre y el esfuerzo extremo. “Hay una preparación de tres meses atrás para decidir cuál es el mejor día, cuál es el mejor momento”, explicó.
La travesía fue posible gracias al acompañamiento de entidades como Guardacostas, la Alcaldía Distrital, Open Society y el equipo logístico liderado por Fabián, así como al respaldo emocional de cientos de personas que enviaron mensajes de ánimo. “Todos los mensajes de alegría, positivismo y buena energía me llenan de fuerza y pasión para seguir adelante”, dijo Eva con emoción. La comunidad local no solo fue testigo del paso de la nadadora, sino también protagonista del mensaje que ella quiso compartir.
Durante su estancia en Buenaventura, Eva visitó una academia de natación y compartió con niños y jóvenes su experiencia, sembrando inspiración en nuevas generaciones. “Me encantaría ayudarlos a realizar retos similares… Lo primero es creer en ustedes mismos y trabajar por sus sueños”, expresó con convicción. Además, elogió la riqueza cultural del Pacífico y extendió una invitación abierta: “La comida me ha parecido espectacular… Este es un lugar increíble. Vengan a Colombia, y especialmente a Buenaventura”.
Más allá de la marca física, el cruce de Eva Buzo representa un poderoso símbolo de resiliencia y visibilidad para una región históricamente golpeada por la violencia y la estigmatización. Con récords anteriores como el cruce entre Italia y Albania, su perfil internacional potencia el alcance de su mensaje. La travesía ha sido interpretada por asociaciones, líderes locales e instituciones como una oportunidad para impulsar el turismo sostenible, la acción social y el empoderamiento juvenil en el litoral pacífico.