A tan solo 45 kilómetros de Cali.
En medio de las montañas del centro del Valle del Cauca, a tan solo 45 kilómetros de Cali, se encuentra un pueblo que parece detenido en el tiempo.
En Ginebra las calles son tranquilas, la arquitectura que conserva la herencia republicana y el entorno natural que lo rodea lo han convertido en un destino que mezcla historia, cultura y tradición.
Ginebra vibra con la música andina en uno de los eventos culturales más importantes de Colombia: el Festival Mono Núñez
Charcos naturales, tirolesas con remate en el río y paseo a caballo: los planes para disfrutar en Ginebra, Valle
Este rincón, que muchos llaman mágico, es hoy reconocido como el primer “Pueblo Mágico” del Valle del Cauca.
¿Qué hacer en Ginebra?
La visita comienza con la música. Aquí nació y se celebra cada año el Festival de Música Andina Colombiana Mono Núñez, considerado el evento más importante del género en el país.
Durante el festival, el pueblo se llena de bambucos, pasillos, torbellinos y guabinas, interpretados con bandolas, tiples y guitarras que llenan cada calle de melodías tradicionales.
Más allá de la música, el paisaje sorprende. El Cañón Puente Piedra es uno de los tesoros naturales más visitados, con formaciones rocosas, senderos y pozos de agua cristalina.
El Río Guabas atraviesa la zona, ofreciendo espacios para refrescarse y descansar en contacto con la naturaleza. Además, recorrer sus veredas permite descubrir historias ligadas a la agricultura y a la antigua minería artesanal, que formaron parte de su economía.
¿Qué comer y por qué Ginebra es un pueblo mágico?
El sancocho de gallina al fogón de leña es la joya gastronómica de este pueblo. Su preparación lenta, en olla grande y con ingredientes frescos como mazorca, plátano y yuca, le ha dado fama nacional, atrayendo visitantes que llegan solo para probarlo.
@elviejothomas #Ginebra #pueblomagico ♬ Mi Pueblo – Lucho Bermúdez y Su Orquesta
A su lado, se disfrutan platos como el arroz atollado, el pandebono, el manjar blanco y las hojaldras, que completan la experiencia.
Pero no solo la comida lo hace especial. El reconocimiento como primer Pueblo Mágico del Valle del Cauca se debe a la forma en que aquí convergen elementos únicos: la tradición musical que se ha preservado por generaciones, los sabores que definen la identidad vallecaucana, la naturaleza imponente de sus montañas y la calidez de su gente. Todo esto lo convierte en un destino que no solo se visita, sino que se vive como un verdadero cuento.