El hallazgo de tres cachorros de doberman en la bodega de un bus, sin agua ni alimento y con orejas mutiladas, ha generado un revuelo que pone en evidencia fallas en el control del transporte de mascotas y el oscuro comercio ilegal de animales.
Noticias Pasto
El 14 de febrero se registró un alarmante incidente en el que tres cachorros de doberman fueron encontrados en la bodega de un bus, sin agua, alimento ni ventilación, lo que ha desatado una ola de indignación y debate sobre el tráfico ilegal de animales y la insuficiente vigilancia en el transporte intermunicipal.
Las imágenes difundidas en redes muestran a los perritos en condiciones deplorables, sumado a que presentaban las orejas mutiladas, práctica prohibida y sancionada por la normativa de bienestar animal. Estos hechos han encendido las alarmas entre ciudadanos y organizaciones defensoras de los derechos de los animales.
Transipiales responde y despide a conductores
En respuesta al escándalo, la empresa Transipiales emitió un comunicado oficial en el que aclaró que no opera la ruta Bogotá–Pasto ni vende tiquetes a pasajeros con mascotas en esa ruta. Sin embargo, se confirmó que el bus implicado era afiliado a la compañía y que los conductores, quienes actuaron por cuenta propia, fueron despedidos y están siendo investigados.
“Este comportamiento no representa nuestros valores corporativos. Lamentamos profundamente lo sucedido y tomaremos todas las medidas sancionatorias correspondientes”, afirmó la empresa.
La reacción de Transipiales no ha logrado calmar el clamor público, que cuestiona cómo se permiten estas prácticas en las terminales de transporte y exige una revisión urgente de los protocolos de control y supervisión.
Más allá del transporte: el comercio ilegal de animales
El incidente ha reavivado el debate sobre la cría y venta ilegal de mascotas en Colombia. La mutilación de orejas, evidenciada en los cachorros, apunta a la existencia de criaderos clandestinos que operan al margen de la ley. Organizaciones animalistas destacan que la responsabilidad no recae únicamente en los transportadores, sino también en los criadores y compradores, ya que la demanda perpetúa prácticas inhumanas.
El caso se convierte en un llamado a la acción para que las autoridades refuercen la vigilancia en terminales y rutas de transporte, implementando sanciones más estrictas contra quienes vulneren el bienestar de los animales.
Fuente: Comunicado de prensa de Transipiales.
Realizado por: Leidy Lisbeth Pascuaza Barco.