Aunque el tren de Nariño dejó de operar hace décadas, sus estaciones y estructuras aún narran historias de progreso y conexión en el suroccidente colombiano.
En las primeras décadas del siglo XX, Nariño emprendió un ambicioso proyecto: conectar Pasto con el océano Pacífico a través del ferrocarril. Este esfuerzo monumental no solo buscaba mejorar el transporte, sino también integrar la región al desarrollo nacional.
El Ferrocarril de Nariño fue concebido como parte del proyecto del Ferrocarril Panamericano, con el objetivo de unir Pasto con Tumaco. Iniciado en 1905, el proyecto enfrentó múltiples desafíos técnicos y financieros. Para 1930, los rieles habían llegado a El Diviso, y en 1942, la línea alcanzó Tumaco. Sin embargo, en 1951, debido a su bajo rendimiento económico, se ordenó el levantamiento de los rieles, y sobre su trazado se construyó la carretera Pasto-Tumaco en 1964 .
Las estaciones del ferrocarril en Nariño fueron diseñadas siguiendo el estilo conocido como “arquitectura del movimiento”, caracterizado por su funcionalidad y estética industrial. Estas edificaciones, aunque en ruinas, aún conservan elementos arquitectónicos que reflejan la influencia europea y la adaptación a las condiciones locales .
A pesar de su estado de abandono, estas estaciones representan un patrimonio cultural invaluable. Su restauración y promoción podrían convertirlas en puntos de interés turístico, ofreciendo a los visitantes una ventana al pasado ferroviario de la región y contribuyendo al desarrollo económico local.
El legado del ferrocarril en Nariño es más que una historia de rieles y locomotoras; es un testimonio de la perseverancia y visión de una región que buscó conectarse con el mundo. Hoy, sus estaciones olvidadas esperan ser redescubiertas y valoradas como símbolos de una época que marcó el rumbo del suroccidente colombiano.
Fuentes:
Banrepcultural.org: Ferrocarril de Nariño (1905-1942)
ResearchGate: Arquitectura del movimiento: estaciones del ferrocarril en Colombia
Realizado por: Leidy Lisbeth Pascuaza Barco