Estos refugios resguardan a los insectos del clima y depredadores, facilitando el almacenamiento de la miel de palo que elaboran.
En Cundinamarca, la vida de las abejas sin aguijón empieza a florecer nuevamente gracias a un proyecto que combina ciencia, compromiso ambiental y amor por la naturaleza.
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La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), junto con la Gobernación Departamental, puso en marcha una iniciativa que busca proteger a estas pequeñas polinizadoras, vitales para los ecosistemas y la producción de alimentos.