La Universidad del Quindío ya puso en funcionamiento los primeros lectores biométricos que permitirán el ingreso de estudiantes, docentes, funcionarios y visitantes por medio de la huella dactilar. La medida, que forma parte del ambicioso proyecto Biocampus, busca modernizar los procesos administrativos y académicos de la institución a través de tecnología de punta.
Los nuevos dispositivos ya fueron instalados en las porterías peatonales y vehiculares, tanto de la zona norte como sur del campus. La comunidad universitaria que ya ha registrado su huella ha experimentado la facilidad del sistema, el cual se encuentra en etapa de prueba y ajustes antes de su implementación completa a partir del segundo semestre del año.
Biocampus también contempla la migración de las tareas de soporte tecnológico a una nube privada y la ampliación de la conectividad Wi-Fi en todos los espacios habilitados para la permanencia de estudiantes, docentes y administrativos dentro del campus.
Según datos oficiales, más del 90 % de los docentes y el 99 % del personal administrativo ya se han registrado. En cuanto al estudiantado, más de 9.000 alumnos presenciales —equivalente al 82 % de los matriculados— también han completado su proceso, lo que evidencia el respaldo de la comunidad frente a esta transformación digital.
El registro de huella es voluntario, no tarda más de dos minutos y no implica la toma de fotografías. Quienes aún no lo han realizado pueden hacerlo en el primer piso del bloque administrativo 2, en horario de oficina.
Próximamente se anunciarán los protocolos específicos para visitantes y casos especiales. Mientras tanto, el acceso al campus se mantiene habilitado como hasta ahora, mientras finaliza el periodo de ajuste del nuevo sistema.
“Bienvenidos a la UQ: solo pasa la mano”, es el lema con el que la universidad da la bienvenida a esta nueva etapa tecnológica.
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