La Universidad del Quindío no solo abre sus puertas al conocimiento, sino también a la esperanza de miles de jóvenes que sueñan con un futuro mejor. En su más reciente rendición de cuentas, el rector Luis Fernando Polanía Obando reveló que el 97 % de los estudiantes pertenecen a los estratos 1, 2 y 3, y gracias a la política nacional de gratuidad, reciben formación de calidad sin que su situación económica sea un obstáculo.
Solo en el segundo semestre de 2024, 15.970 estudiantes accedieron a este beneficio, una cifra que no solo refleja el impacto de una política educativa incluyente, sino también el compromiso de la alma mater con el desarrollo humano y social de la región.
La Universidad del Quindío es hoy un verdadero refugio de oportunidades. La mayoría de sus estudiantes son del departamento, pero también acoge jóvenes de otras regiones como Valle del Cauca, Nariño, Cundinamarca, Risaralda y Caldas. Todos ellos encuentran en esta institución no solo educación, sino un espacio que cree en sus capacidades y respalda sus sueños.
A través de su programa de Bienestar Institucional, la universidad va más allá de las aulas. En 2024, 4.902 estudiantes accedieron a comedores universitarios, donde el almuerzo tiene un costo simbólico de $2.500. Lo que en 2022 beneficiaba a 942 alumnos, hoy alcanza cerca de 5.000 jóvenes. Este crecimiento no solo significa más alimentos, sino más tranquilidad para quienes luchan cada día por mantenerse en la universidad.
Además, 1.719 estudiantes recibieron subsidios de transporte, aliviando una de las principales barreras que enfrentan quienes viven en zonas apartadas o con dificultades de movilidad.
Mientras otras universidades en el país ven disminuir sus matrículas, la Universidad del Quindío sigue creciendo. Entre el segundo semestre de 2024 y el primero de 2025, se sumaron alrededor de 600 nuevos estudiantes, alcanzando una población cercana a los 17.000 en programas presenciales, a distancia y virtuales.
Este logro no es casualidad. Es el resultado de una apuesta decidida por la ampliación de cobertura, llevando programas académicos a franjas nocturnas y a ciudades como Cali, Buenaventura, Buga, Pereira y Manizales. Una estrategia pensada para que ningún estudiante tenga que abandonar su sueño de ser profesional por falta de opciones.
La Universidad del Quindío no solo forma profesionales: forma historias de superación, resiliencia y esperanza para el departamento y para Colombia.
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