Una vez por allá en el año 2007 el guionista y profesor Carlos Henao (La vendedora de rosas, Sumas y restas y Las sangre y la lluvia), en una de sus clases de cine nos decía que si a una película le quitabamos ciertos elementos que la componen tales como efectos, artilugios digitales, mercadeo y demás cositas, y aún seguía funcionando como historia entonces era porque el guion estaba bien escrito.
Si contrario a eso no quedaba nada y esas herramientas efectistas eran las que mantenían la película en pie, entonces era porque el guion era malo, no funcionaba. Uno de los ejemplos fueron las producciones de Matrix. Cerramos los ojos y nos imaginamos la primera entrega sin sus vestidos efectistas, trucos digitales, efectos, escenas de acción impresionantes, coreografías, diseño de producción en general, mercadeo y a todos nos seguía gustando la trama, aún con el pobre prespuesto que la mente nos daba.
Caso contrario con las dos secuela de la saga Matrix. Cuando las imaginamos sin efectos ni grandilocuencia nos quedó reducida a la nada. Años después aplicando este consejo del procesor Carlos con la última producción de Disney llamada Encanto, a mi no me quedó nada. Solo un lote baldío a punto de ser invadido por el olvido. Creo que somos varios desencantados.
Lo se, muchos dicen que es buena, brotan el ojo y empuñan la mano. También lo dicen los críticos de la nómina de los medios de comuncación importantes que escriben y opinan por encargo. Lo aseguran también los noticieros, sus periodistas lo gritan de forma contagiosa y patriótica como cuando les venden a sus televidentes el clásico inédito de todos los mundiales de fútbol entre la selección Colombia contra las inferiores de Haití o Cuba.
Pero lamentablemente Encanto tiene un mal guion, es una muy mala historia así los políticos se sumen a la nueva fiesta patria con campañas publicitarias y aparezcan en fotos a la entrada de las salas de cine abrazando niños o en Salento al lado de una palma de cera dándole un beso. Nada de eso ni todo el humo que le quieran meter la hará ni buena película ni mucho menos un clásico inolvidable de los últimos años como la quieren hacer ver. Todo lo contrario, aunque pasará a la historia con más taquilla que gloria, sin duda.
Algunos me dirán que ¿si es tan mala entonces porqué es taquillera? Eso es otro tema que tiene que ver con el alucinógeno publicitario de los millones de dólares invertidos por Disney para hacer que aparezca bien recomendada en cuando medio de comunicación exista, incluso cuando cerramos los ojos, y también el poco criterio de la mayoría de los colombianos al ver un producto de entretenimiento, que así sea de entretenimiento, se lo tragan entero sin tomarle sabor. Como comer hamburguesa de esquina rellena de puras salsas y ya. Contentos todos.
No por nada Sábados Felices tiene 50 años contando los mismos chistes malos y en la programación de RCN o Caracol TV las telenovelas turcas o mexicanas, horrorosamente mal escritas, pesimamente mal actuadas y muy mal dirigidas tienen miles de televidentes que no se las pierden nunca y las aman.
En el cine es igual, una cosa es la taquilla y otra la calidad. Entre esas dos hay la misma distancia que existe entre un vino tinto cosecha del año 1982 y un paquete de frutiño de mil pesos. Encanto tiene lo primero sin duda alguna, buena taquilla, pero en lo segundo es un solo sobre de frutiño de 500 pesos.
El guion de esta película es tan pobre como cualquier país africano en desarrollo. Y la comparación de sus efectos, paisajes sistéticos animados, grandilocuencia y acertada estrategia de mercadeo, con un país africano no es gratis. Perdón por la comparación. Recordemos que en muchos de esos paises la riqueza minera es enorme, invaluable, incluso con Oro, Coltán y diamantes a precios altos en el mercado internacional pero sus historias, tristezas las condiciones sociales y económicas son deplorables, miserables tanto como el guion de Encanto. La comparación no puede ser mejor. Creo que me hice entender.
¿Y qué es el guion? Se preguntarán muchos. El guión es la historia. Lo que nos cuenta la película, no cómo nos lo cuenta. ¿Y qué nos cuenta Encanto? Nada. Tiene demasiados personajes que no vienen aportando mucho y ayudan a desdibujar al protagonista, no lo enriquecen, confunden la trama y sobran.
Tiene tantos y tan innecesarios que se terminan por amontonar y ahogarse, y no solo eso, sino que no conluyen en nada. Se resuelven algunas historias de ellos de manera pobre, los demás desaparecen. Otros no aportan mucho a la narrativa, solo hacen bulto y ya.
Sumado a lo anterior los realizadores acuden a resolver los momentos que podrían ser realmente importantes en la película de la forma más perezosa que existe y en este caso con música. Si, es un musical, lo se, obvio, pero si lo comparamos con otros musicales que realmente lo son y buenos, estos saben en qué momento una canción es catalizadora de una secuencia y cómo le aporta a la historia. En Encanto la música es porque sí y ya. Me imagino a los directores diciendo:
-¿Y qué hacemos para resolver esta escena?
-Metamos una canción.
-No se diga más.
Y así cada 10 minutos de la película hasta agotar las pistas, sino es que algunas son insoportables y inexplicablemente largas, como la del comienzo. Parecen ayudando a cumplir la cuota de que la historia dure hora y media y no termine siendo un cortometraje más.
Si hablamos del personaje principal este no tiene carácter y aunque muestra una leve curva de transformación, solo es tenue y no se acerca ni de lejos al viaje del héroe de otras producciones en el que este se marca de forma destacada y puntual.
Argumentos:
Muchos dirán que la película es buena porque nos representa como colombianos y se inspira en el realismo mágico y la obra de García Marquez. De cada 1.000 personas que dicen esto porque alguien lo dijo y ellos lo repiten como argumento propio, solo 10 han leído la obra Cien años de Soledad, y si se la leyeron saben que aunque la novela tiene su grado de fantasía, tampoco mucha, (indudablemente una historia preciosa, necesaria y bella), en esta todo termina mal. Mal como terminan las tragedias, porque la novela es una tragedia, en el buen sentido de la palabra, como por ejemplo toda la estirpe de los Buendía finaliza siendo arrasada por un viento huracanado que los borrará con todo Macondo para siempre de la faz de la tierra, no sin antes haber nacido el último descendiente con una cola de marrano al que se lo comen las hormigas.
Como pueden ver la novela no termina como una película de Disney y menos como termina Encanto donde todos serán felices y comerán perdices. Dicho lo anterior NO le veo el parecido en lo más mínimo, por ninguna parte a la novela Cien Años de Soledad, como lo quieren vender los periodistas y medios de la nómina para hablar bien, y eso en verdad me preocupa porque no se si yo me leí otra novela, otras obras y a otro escritor y he estado siendo engañado todos estos años.
No son argumentos, es maquillaje barato y patriotismo simplón:
Qué salgan mariposas amarillas no hace de Encanto una buena película, que salgan arepas tampoco, mucho menos que aparezca un sombrero vueltiao o los balcones con flores estilo pueblo paisa. Que tenga una buena animación tampoco la hace buena y menos si es marca Disney, productora que lleva décadas haciendo ese estilo de cine. Eso es apenas lógico que tenga una buena animación. Obvio. Elemental. Básico.
Tampoco la hace una buena producción, creer o repetir lo que dicen otros a quienes les pagan, diciendo que nos representa con toda la biodiversidad colombiana que aparece en ella. No. La producción Coco que es de Disney (Y Pixar) tiene su historia enmarcada en México y uno ve eso en toda la trama, a México. El telón de fondo es la fiesta de la Santa Muerte o de los muertos, como le llaman ellos. Ahí pasa todo.
En México también hay diversidad cultural, no somos los únicos ni el centro del universo de esto, pero Coco es esa parte que nos muestra. No le meten a los Mayas ni sus profesías, ni aparece el Chavo del Ocho o el Chapulin, Cantinflas ni nada, a lo sumo y por razones de la trama la música ranchera pero queda perfecta con la historia.
En ella sus creadores no cayeron en el ataque de anciedad que sufre la película Encanto de hacer una aguamasa mezclando todo como si no hubiera un mañana y fuera a ser la última película de la historia. En Coco se enfocaron en una cosa en particular y se entiende.
Si hablamos de la película Río, producida por 20th Century Fox, esta ocurre en el marco del Carnaval de Río de Janeiro y uno reconoce en ella a Brasil. Obvio que Brasil es más cosas de las que aparecen en pantalla y también es diverso en su cultura, pero tiene más alegría, tiene humor de verdad, fino, elaborado y una historia que entretiene. Tiene equilibrio en sus elementos que la componen y cada personaje tiene una razón de existir.
En el caso del filme Kung Fu Panda, de Dreamworks Animation, ni hablar. Tiene elementos importantes de la cultura China y qué más chino que el Kung Fu. Ni hablar que como cultura tienen años de existir así que son mucho más diversos que nosotros, pero se enfocaron en una cosa sin ansiedad ni gula.
Estas últimas películas citadas uno las recuerda por su buen guion, no es perfecto, no es único, solo es bueno, entretenido, ameno, alegre, creativo y sobre todo uno las tiene en cuenta aún siendo de una cultura diferente porque aunque no son una clase de geografía ni menos de historia, nos llenan de magia, de fantasía y repito, tienen equilibrio en sus elementos, no sufren de gula, ansiedad ni personajes o cosas que están solo por estar y sobran.
Estas producciones citadas, comparándolas con Encanto, nos saben alimentar de fantasía y si bien tienen toneladas de dólares para promocionarla el producto final vale la pena.
Pero en fin, para gustos los colores y otras cosas. Se que a muchos les gustó y tienen el derecho a expresarlo e izar la bandera como la nueva fiesta patria, eso esta bien. Nadie se los quita, no se trata de eso. Pero se que también a otros no nos encantó Encanto. No la vemos como última creación ni la comparamos con la invensión de la rueda o el descubrimienro del fuego.
Todo lo contrario. Algunos pocos quizás alejándonos del sicoactivo de la publicidad con sus toneladas de dólares para que los medios y periodistas de la nómina la dopen de atributos, y haciendo el ejercicio mental de quitarle el maquillaje mirando que nos deja en lo importante que es su historia, solo nos queda un episodio más de la virgen de guadalupe con música cada 5 minutos y una muy buena animación.
Nos queda solo un lote valdío pronto a ser invadido por una buena historia que nos haga pasar el tiempo perdido y desencantado.