El sufrimiento generado por la indiferencia social y estatal en las comunidades más vulnerables del municipio de Pasto y el departamento de Nariño, llevaron al maestro Carlos Córdoba Enríquez a inmortalizarlos sobre la tela y la madera.
En sus obras se imponen típicos personajes que de las calles de la capital nariñense, hicieron sus hogares. En el rostro de cada mujer, hombre, niño y niña refleja el sufrimiento que hace más de 2.000 padeció en la tierra nuestro Salvador.
Es por ello que cada víctima de la violencia, del desplazamiento forzado, de la pobreza y del olvido lleva una dorada aureola. A lo largo de su carrera profesional, Carlos ha participado en reconocidas exposiciones individuales que han tenido lugar en Pasto y Bogotá, entre otras ciudades.
Para este maestro, el arte como crítica social es una forma de resistencia y denuncia que transforma temas políticos y culturales en expresiones simbólicas que promueven el cambio.
Carlos al igual que otros artistas y movimientos culturales utilizan la pintura, para cuestionar estructuras de poder, desigualdad y género, convirtiendo la estética en un motor de reflexión