En medio de los avances del mundo moderno, hay pueblos de Nariño que resisten al paso del tiempo y conservan tradiciones, paisajes y modos de vida que parecen detenidos en el pasado.
Nariño es un departamento rico en historia, cultura y tradiciones que han perdurado a lo largo de los siglos. En sus municipios, aunque el desarrollo y las mejoras en infraestructura son evidentes, aún se conservan tradiciones y costumbres que parecen provenir de tiempos pasados.
No se trata de un atraso ni de una falta de progreso, sino de una resistencia cultural que ha logrado mantenerse viva a pesar de los avances modernos. Pueblos como Potosí, Taminango, Guachucal, Funes y Buesaco han sabido fusionar lo antiguo con lo nuevo, preservando aspectos de su identidad que reflejan la esencia misma de Nariño, como el arte, la gastronomía y las festividades que son símbolos de un pasado que aún sigue marcando el presente.
En este municipio del sur de Nariño, muchas viviendas conservan paredes de adobe, techos de teja de barro y pisos de tierra o madera. Según datos del SISBEN, el 80% de las viviendas del casco urbano están construidas en bloque de ladrillo y adobe, con techos de teja de barro. En el sector rural, predominan las construcciones en tapia pisada y techos similares . La comunidad mantiene vivas sus tradiciones culturales y saberes ancestrales, como lo destaca el proyecto “Raíces Vivas” del Ministerio de Cultura .
Taminango alberga la Casa Museo Taminango, una de las construcciones coloniales más antiguas de la región, que data de 1623 y ha sido declarada Monumento Nacional . Esta casona, construida con técnicas tradicionales, es un testimonio de la arquitectura y las costumbres de la época colonial. El museo preserva y promueve las tradiciones populares regionales, fortaleciendo la identidad cultural de Nariño .
Ubicado en la Sabana de Túquerres, Guachucal es un municipio donde aún se conservan tradiciones ancestrales. Aunque el idioma quechua ha perdido presencia, la comunidad mantiene prácticas culturales heredadas de sus ancestros . La vestimenta tradicional, como la ruana y el sombrero de paño, sigue siendo común entre los habitantes, reflejando una conexión profunda con sus raíces.
Funes es uno de los municipios menos poblados del departamento, lo que ha permitido la preservación de sus costumbres. Una de las tradiciones más destacadas son las “mojigangas”, celebraciones en honor a San Pedro donde hombres se visten de mujeres, una práctica que data de hace más de 100 años . Estas festividades son un reflejo de la identidad cultural y la resistencia de la comunidad frente al paso del tiempo.
En Buesaco, la influencia española es evidente en su arquitectura religiosa, como la Iglesia de San Juan Bautista, construida en el siglo XVII . La vida en este municipio se caracteriza por la tranquilidad y la conservación de tradiciones religiosas y culturales que han perdurado a lo largo de los años.
Estos pueblos no solo nos permiten hacer un viaje al pasado, sino que son testimonio de la identidad y resistencia cultural del pueblo nariñense. Visitar estos lugares es valorar lo que permanece y reconocer la riqueza de las raíces.
Realizado por: Leidy Lisbeth Pascuaza Barco