viernes, junio 5, 2026

Cali del ayer: las pilas de agua públicas que se ubicaron estratégicamente para surtir a los caleños

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¿Alguna vez te has preguntado cómo llegó el agua potable a las casas de Cali? Aunque hoy en día abrir la llave parece lo más normal del mundo, lograr que este recurso llegara a los hogares caleños fue una travesía larga, difícil y llena de ingenio.

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Así nació el primer acueducto en Cali: se ubicaron pilas de agua estratégicamente para surtir a los caleños con el preciado líquido.

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Vamos a hacer un recorrido por las cinco fases que marcaron esta evolución, desde canales artesanales hasta la llegada del acueducto moderno.

De hecho, tomó aproximadamente 230 años para que los ciudadanos pudieran disfrutar de un sistema eficiente de distribución de agua.

Primera fase: Los canales de guadua (hasta 1796)

Durante los primeros años de Cali, el agua no llegaba a las casas. A pesar de ser una ciudad rica en ríos, quebradas y humedales, acceder al agua potable era todo un reto.

En esta etapa inicial, se utilizaban canales muy rudimentarios hechos de guadua, una especie de bambú. Estos canales llevaban agua hasta la Plaza de Caicedo, pero su calidad y durabilidad eran bastante limitadas.

Segunda fase: La Gran Acequia (desde 1796)

En 1796, con la contribución económica de José María Cuero y Caicedo y el ingenio del español Juan Antonio Monzón, se construyó una gran acequia de ladrillo que traía agua desde el sector de Santa Rita (hoy zona del Zoológico).

El agua cruzaba la ciudad por lo que hoy es la carrera cuarta, llegando hasta una fábrica de aguardiente ubicada entre las calles 13 y carreras cuarta y quinta. Esta obra fue clave no solo para el consumo humano, sino también para apoyar la producción local.

Tercera fase: Las pilas públicas (siglo XIX)

Con el tiempo, se empezaron a construir pilas públicas en diferentes puntos de la ciudad, derivadas de la Gran Acequia. Estas pilas permitían a los ciudadanos abastecerse de agua.

Una de las más emblemáticas fue la Pila de Jaime, ubicada en el barrio San Antonio, exactamente donde hoy se cruzan la carrera quinta y la calle tercera. Esta pila fue financiada por Jaime Rodríguez, un artesano caleño, y su construcción seguía una lógica muy clara: quien aportara el dinero podía ubicar la pila cerca de su residencia.

Había dos tipos principales de pilas:

Pilas de piso: excavaciones simples a nivel del suelo.

Pilas de salto: estructuras más elaboradas, con decoraciones que imitaban frutas, árboles y otros elementos naturales.

Otra pila importante fue la Pila de Crespo, ubicada en lo que hoy sería la carrera 10 con calle 5. Fue donada por el comerciante José Joaquín Crespo, conocido por importar sal desde Perú y Ecuador.

Su nombre se ha mantenido hasta hoy, aunque curiosamente muchas personas creen que se refiere a un tipo de cabello.

La pila fue construida por un personaje llamado Espíritu Santo, y funcionó hasta cerca de 1932, cuando las nuevas tecnologías desplazaron estas estructuras tradicionales.

Pila de Santa Rosa

En la calle 11, al costado de la iglesia de Santa Rosa. Este lugar guarda una historia significativa relacionada con la antigua red de agua de Cali. Justo al llegar a la esquina con la carrera novena, en 1875, se construyó la tercera pila de agua de la ciudad, conocida como la Fila de Santa Rosa, llamada así por su cercanía con la iglesia homónima.

Los edificios que hoy rodean el sitio, en ese entonces, hacían parte del Hotel Columbus y del Teatro Colón, dos espacios importantes del pasado urbano de Cali. La pila fue construida gracias a donaciones voluntarias, motivadas por campañas publicitarias de la época. Entre los colaboradores destacados estuvo Faldamian González, cuyo aporte permitió levantar esta obra.

La pila de Santa Rosa fue desmontada en 1922 y trasladada al actual Instituto Antonio José Camacho, donde permanece como una de las dos únicas pilas sobrevivientes de una red que llegó a tener entre 10 y 14 estructuras similares.

A partir de allí, se construyeron otras pilas como la de San Pedro (1886) en la plaza de Caicedo, la de Lores (1904), patrocinada por el cirujano Aristides Lores, y la del barrio San Nicolás (1907), ubicada en la hoy llamada Plaza 20 de Julio.

Esta etapa conformó la tercera fase del acceso al agua en Cali. La cuarta fase llegó en 1869 con una innovación: las cajas de agua, excavaciones a nivel del suelo que se llenaban periódicamente para distribuir el líquido. Este sistema motivó la creación de la figura del «fontanero público», responsable del suministro medido en ciertos barrios.

Finalmente, en 1916 se dio inicio a la quinta fase, con la construcción del acueducto moderno y el alcantarillado subterráneo en San Antonio.

Estas obras finalizaron en 1930 e incluyeron los tanques de acueducto, una red subterránea y, crucialmente, la planta de purificación. Antes de su existencia, el agua que se consumía provenía directamente del río Cali, sin tratamiento alguno, lo que generaba serios problemas de salud.

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