Desde su muerte en 1919, su figura ha sido venerada en muchos hogares latinos y el Vaticano ahora lo reconoce oficialmente.
Noticia Internacional.
José Gregorio Hernández (1864-1919) es una de las figuras más veneradas en Venezuela y Latinoamérica. Reconocido por su inmenso sentido de humanidad y servicio a los más necesitados, su fama de santidad trascendió su tiempo y hoy el Vaticano lo reconoce oficialmente como santo.
Su canonización, aprobada por el Papa Francisco mientras se encontraba hospitalizado en Roma, es el último paso en un proceso de devoción popular que lleva más de un siglo.
¿Quién fue José Gregorio Hernández?
Nacido el 26 de octubre de 1864 en Isnotú, un pequeño pueblo del estado Trujillo, José Gregorio Hernández creció en el seno de una familia modesta, con una educación basada en principios religiosos.
Desde joven mostró vocación por la medicina y estudió en la Universidad Central de Venezuela, donde se destacó por su excelencia académica.
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En 1889 viajó a París para especializarse en microbiología y fisiología. A su regreso, no solo ejerció como médico, sino que se convirtió en docente universitario y pionero en la introducción de métodos científicos avanzados en Venezuela.
Por qué lo llamaban ‘El Médico de los Pobres’
Más allá de sus logros académicos, José Gregorio Hernández se ganó el corazón de los venezolanos por su espíritu de servicio.
Atendía gratuitamente a los más necesitados, visitaba barrios humildes y ofrecía medicinas sin costo alguno.
Su vida estuvo marcada por la combinación entre su conocimiento científico y una profunda vocación religiosa.
Intentó en varias ocasiones ingresar a la vida monástica, pero su salud frágil se lo impidió. Sin embargo, canalizó su fe a través de su trabajo médico, viendo en cada enfermo el rostro de Cristo, tal como lo destacó el Papa Francisco durante su beatificación en 2021.
Milagros y el camino a la canonización
Desde su muerte en 1919, su figura se convirtió en símbolo de esperanza y sanación. A él se le atribuyen millas de milagros, aunque solo uno ha sido reconocido por el Vaticano: la curación de la niña Yaxury Solórzano en 2017.
La pequeña, de 10 años, recibió un disparo en la cabeza durante un asalto y los médicos la desahuciaron.
Su madre rezó a José Gregorio Hernández pidiendo su recuperación y, contra todo pronóstico, la niña sobrevivió sin secuelas graves. Este hecho fue considerado un milagro por la Iglesia, lo que permitió su beatificación en 2021.
La firma del Papa desde el hospital
El último paso para su canonización se dio el 25 de febrero de 2025, cuando el Papa Francisco emitió el decreto desde el hospital Gemelli en Roma, donde estaba internado por una neumonía bilateral.
La decisión fue comunicada por el Vaticano y se produjo tras la visita del secretario de Estado, Pietro Parolin, y el arzobispo venezolano Edgar Peña Parra.
Con esta aprobación, José Gregorio Hernández se convierte en el primer santo venezolano, un reconocimiento que sella oficialmente lo que su pueblo ya sabía: que fue un hombre de Dios que dedicó su vida a los demás.
Un santo para toda Latinoamérica
Aunque su canonización es motivo de júbilo para Venezuela, la devoción por José Gregorio Hernández se extiende por toda Latinoamérica. Millones de creyentes confían en su intercesión y lo consideran un símbolo de fe, humildad y servicio desinteresado.
La imagen del «Médico de los Pobres» es común en hogares, hospitales e iglesias, y su legado sigue vivo en quienes buscan en él esperanza y sanación.
Ahora, con el reconocimiento del Vaticano, su figura se consolida como un referente espiritual para el mundo entero.
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