A pesar de las lluvias recientes, los embalses enfrentan un panorama crítico que podría afectar el suministro de agua y energía en el país.
Los embalses de Colombia han llegado a un punto crítico a finales de 2024, marcando uno de los años más desafiantes en términos de recursos hídricos. Desde julio, los niveles de agua han mostrado una tendencia a la baja, alcanzando cifras alarmantes que han llevado a las autoridades a emitir alertas sobre la posible escasez en el futuro cercano.
A pesar de que las lluvias en noviembre han mejorado ligeramente la situación, con algunos embalses superando el 50 % de su capacidad por primera vez en el año, la realidad es que el racionamiento de agua sigue vigente en varias regiones, incluida Bogotá.
El sistema Chingaza, que abastece aproximadamente el 70 % del agua potable de la capital, se encuentra actualmente en un 50.26 % de su capacidad. Sin embargo, las autoridades insisten en que se necesita un uso responsable del agua y un aumento significativo en las precipitaciones para evitar una crisis aún mayo.
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