Este sitio integra zonas con pasado propio, comunidades que mantienen costumbres y entornos naturales preservados por años.
El primer fin de semana de diciembre suele marcar para muchas familias y grupos de amigos el inicio de una temporada en la que se buscan espacios distintos a la rutina diaria.
Con la llegada del cierre de año, varias personas empiezan a planear salidas cortas que les permitan cambiar de ambiente y aprovechar los días festivos. En este caso, Cundinamarca vuelve a aparecer como una alternativa cercana para quienes están en Bogotá y desean desplazarse pocas horas sin alejarse del centro del país.
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Cundinamarca reúne territorios con historias particulares, comunidades que conservan prácticas tradicionales y zonas naturales que han sido cuidadas por generaciones.
Cada población tiene dinámicas propias, pero todas comparten la relación permanente con la montaña, el agua y los caminos que conectan a la capital con regiones que se extienden hacia el occidente y el Magdalena.
Entre estos lugares se encuentra Albán, un municipio con áreas protegidas, recorridos rurales y puntos de interés que suelen atraer a visitantes durante los fines de semana.