Sin familia que la acompañe, don William ha cuidado de ella durante 20 años como si fuera su madre.
Noticias Cali.
En el barrio República de Israel, al oriente de Cali, vive doña Ana Tulia Lozano, una mujer de 90 años que perdió la vista hace dos décadas y que hoy enfrenta una situación de vulnerabilidad. A su lado está don William, un hombre de gran corazón que, aunque no es su familiar, la acogió en su hogar y se ha convertido en su cuidador incondicional.
Pacto de unión en medio de la esperanza: paciente selló su amor con boda simbólica en hospital de Cali
La vida de doña Ana Tulia no ha sido fácil. Además de la ceguera, su edad avanzada le dificulta caminar, por lo que depende totalmente de la ayuda de don William. La única manera de movilizarse es en una silla improvisada que él mismo construyó con un carro de mercado, una bandeja de nevera y partes de un equipo de sonido.
La historia fue dada a conocer por Radio Reloj Cali, medio que visitó la vivienda donde residen y constató las difíciles condiciones en que sobreviven.
«La familia ya todos se han ido. El último que había ya hace 5 meses que murió», relató doña Ana Tulia. La mujer explicó que llegó a esa casa cuando aún podía trabajar y pagar una pieza, pero con el tiempo la enfermedad y la pérdida de la vista no le permitieron seguir. «Como he ido quedando ciega y enferma ya no tengo cómo pagarle, tengo 20 años que él me tiene aquí», agregó.
Don William, el hombre que cuida como a su madre a la abuelita
Don William recuerda que ella llegó buscando un lugar donde vivir. Apenas pudo pagar dos meses de arriendo, pero desde entonces él la acogió como parte de su familia. «Ella tuvo un accidente, tiene las manitos afectadas por un golpe que se dio… la he llevado a donde los médicos, ya perdió los dientecitos, no tiene dientes para comer y le molesta la dentadura», contó.
Él es quien la acompaña a todas partes, la ayuda a caminar, le prepara los alimentos y vela por su bienestar, a pesar de que su situación económica no es fácil. «Llevo 9 años que trabajaba con la Coomoepal y como eso se acabó ya, quedé así», comentó.
Hoy, más que nunca, William y Ana Tulia necesitan del apoyo de la comunidad. Entre lo más necesario, menciona pañales, papel higiénico y elementos básicos para la vida diaria.
La historia de ambos refleja cómo la solidaridad puede cambiarle la vida a alguien. Doña Ana Tulia encontró en William el hijo que nunca tuvo, y él, a pesar de las dificultades, ha demostrado que la empatía y el cariño no tienen lazos de sangre, sino de humanidad.
También puedes leer: