Un paraíso natural que conquista a quienes buscan aventura y una auténtica conexión con la naturaleza.
Noticias Valle.
El Valle del Cauca no solo vibra al ritmo de la salsa ni conquista paladares con su variada gastronomía. Este departamento es también un santuario natural que combina mar, montaña y selva en un mismo territorio. Desde el Pacífico hasta la cordillera de los Andes, la biodiversidad de esta región la convierte en una de las más ricas de Colombia.
Mágico charco con cascada en las montañas del Valle del Cauca: un paraíso escondido de aguas cristalinas
Entre sus mayores joyas están los ríos de aguas transparentes como el Pance en Cali, el San Cipriano en Buenaventura o el río La Vieja en el norte del departamento. Estos escenarios naturales son refugios perfectos para quienes buscan relajarse, caminar entre montañas o simplemente darse un baño refrescante en plena naturaleza.
Pero si hay un lugar que sorprende por su magia y belleza, son las Cascadas del Chontaduro, ubicadas en Alcalá, un municipio conocido como “La Villa del Samán”. Allí, la fuerza del agua se mezcla con un paisaje verde que parece salido de un cuento, donde cada rincón invita a desconectarse de la rutina.
Al llegar a Alcalá, lo primero que llama la atención es un enorme samán que da sombra al parque central. Este árbol fue sembrado en 1917 y es hoy es un símbolo para sus habitantes. Desde allí comienza el viaje hacia las cascadas, un recorrido que combina aventura, cultura y tradición.
De acuerdo con el creador de contenido El Ascensor Viajero, la ruta hacia las cascadas inicia en el cementerio del municipio y continúa por la vía hacia Piedras del Moler (Cartago) hasta llegar a la escuela Francisco de Paula Santander, en la vía Alcalá–Cartago. Desde ese punto se toma el camino hacia la vereda El Higuerón. Allí, tanto Google Maps, como los pobladores locales son aliados perfectos para llegar al destino. También existen agencias de turismo que ofrecen recorridos con guías especializados.
Túneles y cascadas
El trayecto lleva a la cascada La Andrea, una caída de agua de casi 30 metros que impacta a primera vista. Cerca de ella, un segundo salto de aproximadamente 50 metros completa la experiencia. En este punto, los visitantes encuentran charcos que han sido bautizados como “jacuzzis naturales”, ideales para refrescarse en medio del bosque. Eso sí, se recomienda descender con precaución, pues el terreno puede ser empinado.
Tras el primer chapuzón, el camino continúa hacia unos túneles —unos seis en aproximadamente— que sorprenden por su misterio.
El recorrido culmina con la imponente cascada del Chontaduro, un salto de agua de más de 70 metros que cae con fuerza en un charco rodeado de naturaleza. El lugar ofrece zonas profundas y poco profundas, lo que lo convierte en un espacio perfecto para compartir en familia o con amigos.
Las Cascadas del Chontaduro son más que un atractivo turístico: representan el espíritu del Valle del Cauca, un departamento que guarda en sus montañas, ríos y cascadas la esencia de la vida. Quienes llegan hasta este rincón de Alcalá se llevan no solo fotos espectaculares, sino también la experiencia de haberse conectado con un lugar donde la naturaleza habla en cada rincón.
También puedes leer: