jueves, junio 4, 2026

La historia de la primera funeraria de Cali y el legado de Benjamín Martínez Rodríguez

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En el corazón de Cali, sobre la carrera quinta entre calles sexta y quinta, se encuentra una casa de fachada gris, contigua a la tradicional Panadería Quinta con Quinta.

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Pocos transeúntes saben que sobre la carrera quinta entre calles sexta y quinta, funcionó la primera funeraria de la ciudad, un servicio que a comienzos del siglo XX resultaba totalmente innovador.

En esa época, los velorios y exequias se realizaban dentro de las casas familiares, y no existían empresas dedicadas a atender este tipo de servicios. Fue entonces cuando Benjamín Martínez Rodríguez, un artesano apasionado por la talla en madera, decidió abrir un negocio que cambiaría las costumbres de los caleños.

Un artesano con visión

Martínez inició su camino en 1903, cuando recogió un enorme tronco arrastrado por una creciente del río Cali.

De aquel bloque de madera talló un Cristo que obsequió a la Catedral de San Pedro Apóstol, donde aún permanece como testimonio de su talento. Su destreza en la carpintería lo llevó a fabricar ataúdes y, con el tiempo, a fundar la primera funeraria de la ciudad.

Pero su innovación no se limitó a la fabricación de cofres fúnebres. Incorporó al servicio funerario el traslado en carrozas, un lujo desconocido en la Cali de aquel entonces.

Hasta ese momento, los féretros eran cargados en hombros por familiares y amigos; la propuesta de Martínez, con elegantes carruajes estilo victoria, causó admiración y marcó un antes y un después en la manera de despedir a los difuntos.

Fotos Cali Antiguo Ricardo Realpe

El recuerdo del barrio

Entre las anécdotas que aún se cuentan, está la de los niños que jugaban en el sector. Cuando la funeraria dejaba su puerta abierta, los pequeños entraban a escondidas para esconderse en los ataúdes que Martínez tenía en exhibición. Aquellas travesuras infantiles terminaron convertidas en parte de la memoria popular del barrio.

Más allá de la funeraria

El legado de Benjamín Martínez no se limitó al negocio. Fue concejal de Cali, promotor de la educación y gran impulsor de las artes y oficios. Se dice que su iniciativa fue clave para la creación de las Escuelas de Artes y Oficios de la ciudad, antecedente de instituciones educativas que más tarde formarían generaciones de artesanos y técnicos.

Incluso se le atribuye haber inspirado la construcción del monumento de Las Tres Cruces.

Según versiones históricas, la vista desde su casa hacia los cerros motivó a Martínez a proponerle al párroco de la iglesia de Santa Rosa la idea de erigir las cruces que hoy se alzan como símbolo de Cali.

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