Esta idea busca darles un nuevo hogar a las llamas, al tiempo que estas familias avancen en un proceso de reconversión laboral.
En Bogotá, el uso de llamas como atractivo turístico ha sido una práctica común en sitios emblemáticos como la Plaza de Bolívar o Monserrate.
Sin embargo, esta actividad, en la que los animales son empleados con fines comerciales para fotografías o paseos, ha despertado preocupación por el bienestar de los ejemplares y las condiciones en las que son mantenidos.
Ante esta situación, el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, lanzó una advertencia contundente y es que las llamas no pueden seguir siendo utilizadas como atractivo turístico en la ciudad.
La administración distrital inició un proceso formal para censar a estos animales y a las familias que dependen de su explotación, con el propósito de construir soluciones que prioricen la protección animal y ofrezcan alternativas laborales dignas.
¿Qué pasará con las llamas de la Plaza de Bolívar y Monserrate?
Este viernes 25 de julio, la Alcaldía Mayor de Bogotá inició un censo para conocer cuántas llamas están siendo explotadas económicamente dentro del Distrito Capital, así como para caracterizar a las familias que las utilizan como fuente de sustento.
Esta acción forma parte de una estrategia más amplia orientada a erradicar el maltrato animal y promover espacios públicos libres de explotación.
«A partir de hoy, y con base a una caracterización inicial que ya existe, arrancamos un censo que nos permitirá entender en mayor detalle el número y el estado de las llamas, así como las necesidades de familias y personas que hoy viven de la explotación económica de estos animales», indicó el alcalde Galán.
Este censo tiene como propósito la reubicación de las llamas en condiciones adecuadas, mientras las familias involucradas son acompañadas en procesos de reconversión laboral y capacitación, de la mano con programas de la Alcaldía.
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¿Qué dijo Carlos Fernando Galán sobre las llamas?
El alcalde fue enfático al señalar que esta práctica, aunque común y socialmente aceptada por años, no representa un modelo de turismo ético ni responsable.
«Todos conocemos a alguien que tiene una foto con una llama o a un niño que quiere subirse a una llama en la Plaza de Bolívar o Monserrate para tomarse una foto. Estos animales se han convertido en actividad turística de Bogotá, pero la verdad es que esto no está bien», enfatizó el mandatario.
Con lo anterior, Galán subrayó la necesidad de avanzar hacia un nuevo enfoque que proteja a los animales sin dejar desprotegidas a las personas que dependen de esta economía.
«Por eso queremos asegurarnos que las llamas tengan una mejor vida, pero tenemos que hacerlo pensando también en las familias que viven de estos servicios. Hoy damos un paso importante en ese camino», añadió.