Nariño guarda entre sus montañas cascadas poco conocidas, rodeadas de bosques nativos y senderos rurales. En este artículo presentamos tres de ellas: Wilque en La Florida, Tajumbina en La Cruz y La Humeadora, lugares que conjugan belleza natural, misticismo y turismo comunitario.
En el departamento de Nariño, al sur de Colombia, existen numerosos tesoros naturales que permanecen fuera del radar turístico masivo. Entre ellos, varias cascadas se destacan por sus formas, entornos vírgenes y la conexión espiritual que generan en quienes las visitan. Lejos del bullicio de las ciudades, estos destinos permiten al visitante encontrarse con la fuerza del agua, la quietud del bosque andino y la riqueza cultural de las comunidades que los rodean.
La Cascada Wilque (también conocida como Guilque) está ubicada en el municipio de La Florida, al occidente de Pasto. Su nombre proviene del quechua y significa “espíritu del agua”, lo cual da cuenta de su carácter místico y del respeto que le profesan las comunidades locales. Tiene una altura aproximada de 30 metros y se encuentra inmersa en un entorno de bosque nativo andino, atravesado por el río Chacaguaico.
Desde Pasto, se toma la vía hacia La Florida, a unos 30 minutos en vehículo particular o bus intermunicipal.
En la cabecera municipal, se puede contratar transporte en moto o vehículo hasta el sector El Rosal o zonas cercanas al inicio del sendero.
Desde allí, comienza una caminata de entre 30 a 45 minutos por un sendero de dificultad media, con tramos de pendiente, barro y vegetación espesa.
Recomendaciones:
Es indispensable usar calzado de montaña y llevar bastón o apoyo para caminar.
No existe señalización formal, por lo que se recomienda ir con guía local o solicitar información previa en la alcaldía de La Florida.
No hay servicios turísticos en la zona, por lo que se debe llevar agua, alimentos y bolsa para residuos.
En el municipio de La Cruz, al norte de Nariño, se encuentra el corregimiento de Tajumbina, famoso por sus paisajes rurales, aguas termales y una hermosa cascada que cae desde una pared rocosa. Este destino es ideal para caminantes aficionados y familias, pues el terreno es más accesible y el ambiente permite la relajación y el descanso.
Desde Pasto, se viaja hacia La Cruz (aproximadamente 5 horas en bus o transporte particular).
Desde la cabecera municipal, se toma una vía rural hacia el corregimiento de Tajumbina (se puede llegar en vehículo).
En el lugar, hay acceso peatonal directo a las zonas de aguas termales, y un sendero corto conduce a la cascada.
Recomendaciones:
Llevar traje de baño, ropa de cambio y protector solar. Consultar previamente con autoridades locales para confirmar condiciones de acceso y recomendaciones de seguridad.
La Cascada La Humeadora es menos conocida y aún no aparece registrada oficialmente en plataformas turísticas o mapas, pero ha sido mencionada en contenidos comunitarios, especialmente de habitantes de zonas rurales de Nariño. Su nombre se debe al efecto visual que produce el agua al caer: una bruma densa que recuerda una nube de humo suspendida en el aire.
Aunque se sabe que se encuentra en zonas rurales del sur de Nariño, su ubicación exacta varía según los relatos. Algunas versiones la ubican cerca de zonas montañosas de Sandoná, La Llanada o incluso en áreas más altas de La Florida.
No existen rutas señalizadas ni acceso oficial. Para visitarla, es necesario hacer contacto directo con habitantes locales o con promotores de turismo comunitario en las alcaldías.
Recomendaciones:
Solo se debe intentar visitar con guía local o en grupos organizados. No es apta para visitantes sin experiencia en senderismo rural. Su acceso puede implicar caminatas largas, paso por quebradas y condiciones climáticas variables.
La mejor época del año para visitar estos lugares es durante la temporada seca (diciembre a marzo), cuando hay menor riesgo de deslizamientos o crecida de ríos.
Es esencial llevar calzado de trekking, ropa impermeable, comida liviana, hidratación suficiente y bolsas para cargar residuos.
Se recomienda avisar a familiares o autoridades locales sobre la ruta elegida, especialmente si se va en grupos pequeños.
Siempre es preferible contar con guías comunitarios, tanto por seguridad como por respeto al entorno y a las costumbres locales.
Estas cascadas, aunque no figuran en grandes campañas turísticas, tienen un valor ambiental y cultural profundo. Su escasa intervención las convierte en lugares ideales para el turismo consciente, donde la experiencia no se basa en infraestructura sino en el encuentro directo con la naturaleza.
Fuente: Portal SITUR Nariño, alcaldías de La Florida y La Cruz, relatos comunitarios y contenidos de promoción turística local.
Realizado por: Leidy Lisbeth Pascuaza Barco