Tras la iniciativa “A Viva Voz Valle”, que busca formar nuevos líderes digitales en el Valle del Cauca y el norte del Cauca, y visibilizar historias inspiradoras de personas que, con esfuerzo y determinación, transforman su entorno, presentamos la historia de Marley Murillo, una mujer que, a sus 45 años, desafió estereotipos y superó barreras para convertirse en operadora de maquinaria pesada.
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En un esfuerzo por fortalecer el periodismo regional y aportar a la construcción de una comunicación con propósito, nació A Viva Voz Valle, un proyecto resultado de la sinergia entre el Grupo Agroindustrial Riopaila Castilla, la Fundación Promigas – GDO Gases de Occidente y al medio TuBarco News. Esta alianza permitió que más de 40 periodistas del Valle del Cauca y el norte del Cauca se capacitaran en contenidos digitales, video reportajes, SEO, redes sociales, expresión oral y corporal, y herramientas para combatir la desinformación.
Durante el proceso, los participantes no solo desarrollaron habilidades técnicas, sino que también aprendieron a narrar historias con impacto social, destacando las transformaciones internas de las empresas aliadas. Al cierre del proyecto, diez periodistas fueron reconocidos por la calidad y profundidad de sus trabajos, entre ellos Alfonso Bolívar Rueda, autor de una de las historias más poderosas de esta cohorte. A continuación, presentamos su relato:
Marley Murillo: Una historia de lucha, fe y superación a los 45 años
A sus 45 años, Marley Murillo desafió los estereotipos, superó obstáculos y logró lo que para muchos parecía inalcanzable: convertirse en operadora de maquinaria pesada en Riopaila Castilla. Con una sonrisa llena de orgullo y gratitud, Marley inspira a otras mujeres a luchar por sus sueños, sin importar la edad ni los desafíos. Esta es su historia de perseverancia, esfuerzo y esperanza.
Marley Murillo: La mujer que venció los estereotipos y se convirtió en operadora de maquinaria pesada a los 45 años
En un país donde los oficios tradicionalmente “masculinos” todavía suponen una barrera para muchas mujeres, Marley Murillo ha roto esquemas, desafiando prejuicios y alcanzando una meta que la llena de orgullo: a sus 45 años, se convirtió en operadora de maquinaria pesada y agrícola en la reconocida empresa Riopaila Castilla.
Con una voz serena pero firme, Marley comparte lo que significa este logro para ella. “Primero que todo, le doy gracias a Dios. Y también a la empresa Riopaila Castilla por darme esta gran oportunidad”, afirma emocionada. No solo se trata de haber aprendido a manejar maquinaria compleja, sino de haber encontrado un espacio en una industria donde pocas mujeres se atreven a entrar.
Su historia tiene un componente emocional aún más fuerte. Su padre, quien trabajó toda su vida en la misma empresa, fue uno de sus principales motivadores. “Me felicitó con mucho! orgullo cuando le conté que había ingresado a Riopaila Castilla”, relata Marley. “Él siempre hablaba muy bien de esta empresa porque allí lo trataron con respeto y dignidad durante toda su carrera. Saber que ahora yo también formo parte de ese legado lo hizo muy feliz”.
Marley reconoce que al comienzo no todo fue sencillo. “Al principio fue un poco maluco”, confiesa entre risas. “Me sentía extraña en un ambiente dominado por hombres, pero poco a poco me fui adaptando”. Hoy, asegura sentirse cómoda y feliz, destacando que el trato con sus compañeros ha sido bastante cordial y positivo. “Son muy respetuosos y me han ayudado mucho. El ambiente es bueno”.
Y no está sola. “Ya somos varias mujeres trabajando aquí, al menos cuatro”, comenta con orgullo. “Hay una compañera que tiene solo 19 años. ¡Yo soy la de más edad!”, dice entre risas. Pero lejos de verlo como una desventaja, Marley considera su edad como una fortaleza que demuestra que nunca es tarde para aprender y avanzar.
Los retos del oficio reales. “No es lo mismo manejar un tractor con los vagones vacíos que llenos”, explica. Además, las condiciones climáticas, especialmente en temporada de invierno, complican el trabajo en campo. “Cuando el terreno se pone difícil, hay que estar más concentrada que nunca. Hay que tener precisión, paciencia y, sobre todo, mucha responsabilidad”.
Uno de los aspectos que más valora de su experiencia en Riopaila Castilla es la formación en seguridad. “Nos enseñan todos los protocolos. Lo más importante es la vida. Ninguna labor vale más que eso”, afirma con convicción.
Marley también comparte detalles de su vida personal, describiéndose como una mujer luchadora que nunca se rindió. “He pasado por muchas cosas, pero nunca me di por vencida. Siempre he sido guerrera y soñadora. Luché por esto y lo logré”, expresa con orgullo.
Su mensaje para otras mujeres es claro y poderoso: “Sí se puede. Las mujeres también podemos hacer esto. No importa la edad. Nunca es tarde para luchar por lo que uno sueña”.
Con su sonrisa amplia y contagiosa, Marley transmite una felicidad genuina. Su rostro refleja una mezcla de orgullo, satisfacción y esperanza. Y es que para ella, esta victoria personal no solo es suya, sino de todas las mujeres que luchan día a día por abrirse paso en espacios históricamente cerrados para ellas.
Su historia es un poderoso recordatorio de que los límites muchas veces existen solo en la mente. Marley Murillo es prueba viviente de que con fe, esfuerzo y determinación, es posible alcanzar metas grandes… incluso cuando otros piensan que es “demasiado tarde”.
«Sí se puede, nunca es tarde para luchar por lo que uno sueña.»