Un nuevo golpe para las áreas verdes y recreativas de Armenia: la tradicional cancha de fútbol de la Corporación Bolo Club comenzó a desaparecer. En su lugar, ya avanzan las obras para levantar cinco torres de apartamentos, impulsadas por una constructora local que inició movimientos de tierra en el costado sur del emblemático complejo.
Miembros de la junta directiva del Bolo Club confirmaron que hace aproximadamente dos años tomaron la decisión de vender el lote correspondiente a la cancha de fútbol y algunos terrenos aledaños a la constructora Privilegio. Según explicaron, la venta fue “una salida obligada” para evitar la quiebra de la corporación, que arrastraba deudas superiores a los $4.000 millones por concepto de impuestos municipales como el Predial y la Valorización.
Aunque los directivos aseguraron que el valor de la venta superó ampliamente las obligaciones financieras del club, evitaron revelar el monto final de la transacción.
La venta, sin embargo, no fue unánime. Un grupo de socios se opuso férreamente, proponiendo alternativas para preservar el espacio deportivo, bajo el argumento de que el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) restringía desarrollos urbanísticos en ese predio por su destinación para deporte, recreación y preservación ambiental. Pese a los reparos, terminó imponiéndose la venta, abriendo paso a la transformación del terreno en un nuevo complejo residencial.
La Corporación Bolo Club conservará para sus asociados el edificio principal, los salones sociales, la bolera, la piscina y las canchas de tenis, pero perderá definitivamente su histórica cancha de fútbol y varios de los terrenos que hacían parte de su entorno natural.
Lo que alguna vez fue un espacio para el deporte y el encuentro de familias en Armenia, hoy queda reducido ante el avance imparable de la urbanización.
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