Ante la aparición de nuevos casos de fiebre amarilla en el municipio de Neira, Caldas, el departamento del Quindío activó sus protocolos de vigilancia, control y prevención para evitar la propagación del virus, especialmente en esta temporada de alta movilidad por Semana Santa.
El secretario de Salud del Quindío, Carlos Alberto Gómez, explicó que si bien los casos confirmados están lejos del departamento —principalmente en el Tolima y recientemente en Neira—, la presencia del vector transmisor en varias regiones del país ha encendido las alertas.
“La preocupación radica en que la fuente de contagio ha estado relacionada con monos en zonas rurales. Por eso insistimos en que, si se observa un primate con síntomas de enfermedad, se debe dar aviso inmediato a la autoridad ambiental o de salud”, señaló Gómez.
Frente a esto, la Secretaría de Salud está intensificando la vacunación contra la fiebre amarilla, la cual está indicada desde los 18 meses de edad con una única dosis. El llamado se extiende a quienes tienen previsto viajar a zonas de riesgo, como algunos municipios del Tolima, para que verifiquen su esquema de vacunación.
Además, se mantienen los procesos de inspección, vigilancia y control en puntos estratégicos como terminales de transporte, y el monitoreo con “arbitrampas” para detectar la posible presencia del vector transmisor.
Sobre los rumores de posibles contagios en el Quindío, Gómez aclaró que no hay casos confirmados: “Hemos tenido dos casos sospechosos, uno en Armenia y otro en Calarcá, pero hasta el momento son compatibles con otras enfermedades como dengue, malaria o leptospirosis. Fiebre amarilla es solo un diagnóstico diferencial”, puntualizó.
Las autoridades reiteraron su llamado a la comunidad para mantenerse informada por canales oficiales, promover el autocuidado y garantizar la vacunación, especialmente en niños y viajeros.
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